Criador, una simple palabra, según la Real Academia de la lengua, criador es aquel que tiene a su cargo, o por oficio, criar caballos, perros, gallinas, etc… entre otras. Con esta definición, podemos entender que todo aquel que decida y tenga camadas, es un criador. Personalmente, mi opinión es, que ser criador es mucho más que tener camadas, debe ser un estilo de vida, se debe estudiar, conocer a fondo la historia y el estándar, conocer todos su problemas y virtudes, conocer pedigríes de memoria, conocer al resto de criadores y sus líneas… y así, un largo etcétera. Una vez te involucras en una raza, en mi caso el Shar Pei, más del 80% de las conversaciones giran en torno a los perros, tu vida personal queda por detrás de los perros, tu vida social desaparece fuera del ámbito “perrero”, quedando reducida a exposiciones caninas, convenciones…, necesitas inyectar una gran parte de tu economía en viajes, sementales, veterinario, adquisición de nuevos ejemplares, … ¿y todo esto por qué?, simplemente por la satisfacción de hacer algo en lo que crees, la satisfacción que produce ver que los nuevos propietarios de tus ejemplares se sienten orgullosos, de que en las exposiciones caninas se reconozca tu trabajo, en fin, de hacer algo que te gusta y en lo que crees.
Toda persona que decida criar una raza, debería partir por el amor y respeto a la raza que cría. Amor, porque todas las razas tienen cosas buenas y cosas malas, se ha de disfrutar cada minuto que pasas cuidando, alimentando, limpiando y entrenando a tus ejemplares, tareas muy duras si no se disfruta de lo que se hace. Respeto, se ha de respetar la raza que crías, este punto es muy importante, no se ha de decidir criar una raza porque esté de moda o los beneficios puedan ser grandes, se ha de criar desde el respeto, respetar sus características, su carácter, se ha de mejorar, o al menos mantener la calidad, producir cachorros sanos y de estándar, las perreras, desgraciadamente, están llenas de perros que buscan su oportunidad para tener una vida digna, y los criadores, no deberían preocuparse de llenar sus bolsillos sin importarles si crían perros de “perrera”.
Para un buen criador, el beneficio económico es lo último en lo que piensa, porque cada vez su exigencia es mayor, los ejemplares que incorpora son de más calidad, las exposiciones caninas a las que acude son de más prestigio y más lejanas, porque el campeonato de su país le sabe a poco… A demás del tema económico, está el emocional, el personal, horas de sueño esperando a que una perra dé a luz, el cuidado de sus cachorros, revisarlos todos los días, los nervios de si esta camada será lo que espera, las decepciones, cuando un simple detalle como una cola de inserción baja se convierte en una gran desilusión, los nervios de si ese ejemplar en el que se ha puesto tanta esperanza e ilusión se convertirá en el gran perro soñado… Todo esto, para mí es lo que define a un criador, lo demás, cada cual puede ponerle el nombre que considere oportuno.
Como he comentado anteriormente, la cría tiene muchos fines y caminos, cada cuál es libre de escoger el suyo, y sólo el tiempo y los resultados juzgarán nuestro trabajo.
Para mí, la cría del Shar Pei se ha de basar en 3 pilares fundamentales, los cuales, necesitan el uno del otro para obtener un resultado óptimo. Estos pilares son: ESTANDAR, SALUD Y CARÁCTER, todos importantes y ninguno más que otro.
ESTANDAR: Lo que hay que tener bastante claro es, que toda raza tiene su estándar. En este estándar vienen reflejadas las características, medidas, proporciones y exigencias de la raza, así como las faltas graves e indeseables. En el Shar Pei, existen varias líneas, colores, mantos distintos, pero todos ellos contemplados en un mismo estándar.
No se puede argumentar, que nuestros cachorros nacen sanos y con un carácter perfecto, si estamos produciendo ejemplares de patas abiertas, mantos incorrectos, malas proporciones, perros de estructura ósea débil, etc… De esta manera corremos el riesgo de alejarnos cada vez más de esas características que hacen al Shar Pei único, y estos ejemplares perderán sus señas de identidad. Un Shar Pei ha de ser simplemente eso, un Shar Pei.
Mucha gente basa sus programas de cría en la producción de determinados colores, con el gran problema que esto conlleva. Para producir determinados colores, bastante llamativos y demandados, es imprescindible cruzar ejemplares portadores de dicho color, con la consiguiente selección de ejemplares portadores. De esta manera, es mucho más difícil escoger buenos reproductores, porque obviamente hay menos donde escoger.
Mención aparte merece, la cría de Floreados (Shar Peis moteados o a manchas), Atigrados, Bear Coats (pelo de más de 2,5 cm de longitud) y
Mini Peis. Este tipo de cría cuenta con muchos defensores y detractores, casi a partes iguales, pero lo que es obvio, es que estas características están contempladas en el estándar como faltas o taras, no deseables y por consiguiente, no aptas para la cría. En este apartado entra en juego la ética personal y los fines que persiga aquel que decida criar este tipo de ejemplares, que en mi opinión, no ayudan en absoluto a la mejora o conservación de la raza, sino todo lo contrario, propagar estos defectos que muchos criadores deseamos y nos esforzamos en erradicar.
Todo criador, debería poner a prueba su trabajo, ya que muchas veces, nuestra opinión sobre nuestros ejemplares no es objetiva. La mejor manera de saber si nuestros ejemplares cumplen el estándar y por consiguiente, son aptos para criar, es acudir a las exposiciones caninas.
En las exposiciones caninas, podemos poner a prueba la calidad de nuestros ejemplares, el objetivo de cada criador, debería ser al menos, que varios jueces otorgasen a nuestros ejemplares la calificación de excelente. De esta manera certificaremos que nuestros ejemplares no tienen defectos o taras indeseables que podamos transmitir a la descendencia, otro tema aparte, es hacer o no a un ejemplar campeón, pero qué duda cabe, de que aquel que logre un campeonato, aparte de ser un ejemplar de estándar, es un ejemplar representativo de la raza, y con unas características sobresalientes al resto de competidores. Lo más sencillo es no acudir a exposiciones, con la consiguiente reducción de inversión económica y evitando ser juzgados. Suele argumentarse que en las exposiciones siempre ganan los mismos, pero es mucho más sencillo aludir al desconocimiento del juez o a la “supuesta” corrupción y amiguismo, simplemente antes que reconocer que el ejemplar ganador es mejor que el nuestro.
Todo aquel que se haya decidido a adquirir un Shar Pei, debería al menos, fijarse en que le ofrece el criador. Si se desea la adquisición de un buen Shar Pei, se debe exigir que sus padres hayan participado en exposiciones, sean campeones o no, para ver qué resultados han obtenido y saber si nuestro cachorro puede o no cumplir el estándar en el futuro. Tengamos en cuenta, que en ocasiones, dos grandes campeones pueden tener camadas donde algún ejemplar tenga alguna falta leve que le haga incumplir en algún punto el estándar, o simplemente que no sea tan espectacular como sus padres. Imaginemos entonces, la certeza que se puede tener de una camada en la que sus antepasados nunca hayan participado en exposiciones o no hayan obtenido buenos resultados, es como jugar a la lotería. Muchas veces veremos anuncios o páginas web ofreciendo perros de “calidad de show” por parte de quién no acude a expos o no ha hecho un campeonato nunca, hay que tener un poco de sentido común para creernos lo que se ofrece.
Un criador serio y responsable, que respete la raza y aspire a tener los mejores ejemplares, nunca se contentará con la calidad de sus camadas. Siempre se exigirá mucho más para la próxima, intentando erradicar el mínimo defecto y buscando realzar todas las cualidades excepcionales de sus perros.
SALUD: La salud, como los otros dos pilares, es imprescindible en la cría. Por todos es sabido los puntos débiles de la raza: piel, ojos, oídos y cualquier otro problema que pueda darse en cualquier raza.
La salud es muy difícil de demostrar por parte del criador, obviamente casi nadie reconocerá los problemas que hayan podido sufrir los reproductores, por lo que mucha gente está condenada a fiarse de la palabra del criador. Lo que sí ha de hacerse, es investigar sobre la longevidad de los antepasados, así como exigir siempre ver a los progenitores de la camada y todos los antepasados que el criador pueda poseer actualmente. Se han de revisar ojos, para ver posibles indicios de entropión o ectropión, comprobar los movimientos de los progenitores, estado del manto, articulaciones… La gran mayoría de estos problemas son hereditarios y si uno de los progenitores los padece, hay un gran riesgo de que nuestro cachorro lo pueda sufrir también.
Todo criador, al menor indicio de poseer ejemplares con problemas de salud, debería retirar a estos de los programas de cría. Como siempre, la ética y responsabilidad de cada individuo juegan un papel fundamental. Resulta muy difícil retirar un ejemplar por el que se pagó una buena suma de dinero, o simplemente, renunciar a los beneficios que este nos pueda aportar, pero si realmente se ama y respeta la raza que crías, cualquiera que sea esta, no se puede cargar sobre nuestras conciencias el producir cachorros enfermos y con problemas. Hay que tener en cuenta que estos ejemplares sufrirán y por consiguiente, harán infelices a sus propietarios viendo sufrir a su querido perro. Mención aparte, del consiguiente coste económico en veterinarios, tratamientos, etc… Que obligaremos a asumir a los dueños.
El Shar Pei, se caracteriza por sus arrugas, que lo hacen único y son su principal atractivo. Como criador, me he encontrado a mucha gente que quiere un Shar Pei, pero que de mayor sea muy arrugado. Hay que tener en cuenta, que el Shar Pei adulto ha de tener las arrugas justas, las que contempla el estándar y que un exceso de éstas, dará casi seguro, grandes problemas de salud en el futuro. El pelo de un cachorro es mucho más suave que el de adulto, que recordemos, es un tipo de pelo duro, áspero e incluso urticante, además de no poseer subpelo (pelo lanoso bajo el manto que se da en otras razas). Imaginemos, un ejemplar adulto con exceso de arrugas, podemos estar seguros que sufrirán irritaciones por el roce entre arrugas.
Además, un exceso de arrugas conlleva un alto riesgo de que el ejemplar sufra entropión, que las arrugas de la cabeza dificulte la visión, debido al peso de los párpados, un cultivo perfecto para hongos entre las arrugas, sarnas, ácaros y un largo etcétera. Recordemos entonces que un Shar Pei “sobretipado” no es un Shar Pei de estándar y además, puede sufrir muchos problemas de piel en el futuro.
Muchos veterinarios catalogan al Shar Pei como un ejemplar estrella de sus consultas, débil, enfermizo y que casi seguro, habrá que operar de los ojos. Esto es debido a que la gran mayoría de Shar Peis, procede de supuestos criadores para lo que cualquier cosa que parezca un Shar Pei es válida. En sus orígenes el Shar Pei era una raza que vivía con los campesinos de China, obviamente en sus orígenes no se les operaba de los ojos, vivían a la intemperie, alimentados con arroz y de vez en cuando algo de carne, perros que se utilizaron para las peleas caninas… ¿cómo pudo sobrevivir una raza tan delicada entonces?. Un buen Shar Pei, por consiguiente, no debería sufrir más problemas que cualquier otra raza, entonces todos estos problemas que sufre actualmente, han sido introducidos por una mala selección genética, muchas veces llevada por las modas y no por la coherencia en la cría.
La adquisición de un Shar Pei, ha de realizarse en criadores especializados, que proporcionen toda la información necesaria sobre sus ejemplares. Un buen criador nos preguntará para qué lo queremos, si conocemos la raza, dónde vivirá, si queremos acudir a exposiciones, porque antes que la venta, lo principal para él será el bienestar de sus cachorros y de proporcionarnos aquel ejemplar que mejor se ajuste a nuestras necesidades o a nuestro “tipo” y condiciones de vida. Nos exigirá que le visitemos para enseñarnos sus ejemplares, para conocernos personalmente. Sin duda, un ejemplar adquirido en este tipo de criadores, tendrá un mayor coste económico que el adquirido por otros medios, pero en un futuro, ahorraremos mucho dinero en consultas y ante todo, nos evitaremos muchos disgustos.
CARÁCTER: El Shar Pei, como el resto de razas, posee un carácter propio. Son reservados con los extraños, dependientes de la familia, en la que suelen escoger por encima del resto a un miembro, son limpios, poco ladradores, tozudos, muy protectores de sus posesiones y familia, dormilones en casa y activos fuera de ella, muy exigentes con la comida y de fácil aprendizaje, sin llegar a ser pegadizos, agradecen una caricia o muestra de afecto por encima de cualquier cosa…
Este carácter único es imprescindible que se mantenga en la descendencia y todo aquello que se aleje de estas características, debería tenerse en cuenta a la hora de utilizarlos para la reproducción.
Tras estas características innatas en los Shar Pei, entra en juego 3 etapas fundamentales que se dan en cualquier raza: Imprinting, sociabilización y educación.
Otro de los motivos por el cual hay que seleccionar muy bien de que criador deseamos adquirir nuestro nuevo compañero es, que Imprinting y sociabilización son responsabilidad suya, y como detallaré a continuación, son imprescindibles en el desarrollo y futuro carácter de nuestro ejemplar.
El Imprinting es una etapa fundamental y muy importante en el desarrollo de un cachorro, crítica, pues cualquier mal hábito, mala experiencia o mal imprinting resulta muy difícil de corregir en el futuro. El imprinting consiste en las primeras experiencias, una huella imborrable que condicionará el resto de su vida y que hará del cachorro el perro equilibrado emocional y psíquicamente que esperamos que sea de adulto. En esta etapa aprende a integrarse socialmente, comprendiendo que tanto hombre y perro son “su manada” y que existe una jerarquía dentro de ella, que aprenderá a asumir y respetar. No es lo mismo enseñar a un cachorro a que nunca será un líder que decirle a un líder que no debe serlo, una vez adquirido un rango dentro de la jerarquía es mucho más difícil eliminarlo. En esta etapa el criador juega un papel fundamental, pues ha de permitir al cachorro convivir con otros ejemplares, tanto cachorros (hermanos) como adultos (padres y resto de la manada) para que los cachorros, aprendan a relacionarse, el lenguaje canino, la jerarquía de ellos dentro de la manada. Muy importante también es interactuar con los cachorros, que comprendan que el hombre es uno más dentro de la camada, el líder. La agresividad tiene 2 principales motivos en un adulto: miedo y dolor. Para el dolor no podemos hacer nada, pues es una reacción instintiva y pasajera, que desaparece junto al dolor. Sin embargo, el miedo viene dado por la inseguridad, si durante el imprinting no hemos acostumbrado a que el cachorro confíe en perros, personas o ambas, de adulto casi con total seguridad, tendrá una reacción agresiva, por la desconfianza en nosotros o hacia ejemplares de su misma especie. Un ejemplar con un buen imprinting no será agresivo, puesto que nos aceptará como su líder y confiará en nosotros, además sabrá entender el lenguaje de los suyos, evitando peleas y entendiendo el juego. También confiará en los humanos, a los que no verá como una amenaza y entenderá que una caricia no es una agresión. Por estos motivos, el trabajo de un buen criador es fundamental, pues en la etapa del imprinting el cachorro ha de estar a su cargo y solo él puede realizar esta labor.
La sociabilización, como su nombre indica, consiste en sociabilizar al cachorro, esta tarea estará compartida entre criador y del nuevo propietario como continuación y finalización de esta etapa. En esta etapa es imprescindible exponer al cachorro a factores ambientales y experiencias que necesitará en el futuro, por ejemplo, coches, ruidos de obras en el caso de que vaya a vivir en una ciudad, dejar que personas adultas y niños los toquen, todo esto hará que el cachorro en un futuro lo vea como normal y no se asuste o traumatice ante estas situaciones. Además un ejemplar bien sociabilizado estará más predispuesto a experimentar nuevas sensaciones que un ejemplar que viva aislado y sin percepciones del mundo exterior, este ejemplar ante una simple visita al veterinario, sufrirá miedo, estrés y ansiedad.
La educación es responsabilidad del nuevo propietario, pero qué duda cabe, que un ejemplar que haya sido examinado, manipulado y expuesto a diversas experiencias por parte de su criador tendrá una mayor predisposición al aprendizaje. El adiestramiento dependerá de si deseamos hacer agility, cualquier deporte con nuestro ejemplar, acudir a exposiciones… cada adiestramiento es distinto según el propósito al que vaya a ser destinado nuestro ejemplar. Lo que sí es imprescindible, es una adiestramiento básico a todo ejemplar, un adiestramiento que le enseñe un buen comportamiento, sentarse cuando estemos en la terraza de un bar, esperar paciente mientras hablamos con alguien, no estirar de la correa en los paseos, acudir a la voz de llamada. Todo esto nos proporcionará una convivencia perfecta con nuestro perro, nos permitirá disfrutar de él, y ante todo, a él de nosotros.
Si pensamos en adquirir un cachorro que antes de las 3 semanas es separado de su madre, enjaulado, viviendo aislado de ejemplares de su misma especie, expuesto en una urna, y que nos es entregado con un mes y medio de vida, podemos imaginar cuáles serán las consecuencias. Muchas veces, cuando la gente comenta que los Shar Pei son agresivos, miedosos, desconfiados, que destrozan su casa o que la convivencia es insoportable con ellos, antes de atribuir estos defectos a la raza, y conociendo todo lo expuesto en este apartado…. Habría que preguntar en qué condiciones o dónde fue adquirido ese ejemplar.
Por experiencia, mis adultos, tanto machos como hembras y mis cachorros conviven todos juntos como una manada, respetándose entre ellos y respetando la jerarquía, solo son separadas las hembras en celo o los machos cuando hay celos de por medio, por razones obvias. Pero su convivencia tanto entre ellos como entre nosotros es armoniosa y solo puedo que disfrutar cada momento que comparto con ellos.
La responsabilidad de cada criador, es utilizar ejemplares equilibrados, de buen carácter, en ocasiones, la agresividad es hereditaria, además de esto, imaginemos una hembra de mal carácter enseñando a sus cachorros o un macho agresivo dentro de la manada. Cualquier ejemplar con síntomas de agresividad debe ser retirado de los programas de cría.
En este apartado, también resulta importante tener en cuenta si los progenitores del cachorro acuden o no a exposiciones caninas. Para poder acudir, el ejemplar ha de tener un carácter equilibrado, sin mostrar signos de agresividad, miedo o timidez, puesto que estos puntos son valorados y tenidos en cuenta por los jueces, un ejemplar agresivo será descalificado de las exposiciones.
PARA TERMINAR: Una vez explicados y desarrollados cada uno de los tres pilares fundamentales para una buena cría, podemos hacernos una idea de lo sacrificado y difícil que resulta criar de una manera responsable y correcta. El mundo de la cría está lleno de grandes satisfacciones, decepciones, una vida plenamente dedicada a ello, realmente has de disfrutar lo que haces y sobre todo, poner todo el empeño de que lo que has elegido hacer, lo haces bien. Nuestra exigencia ha de ser máxima, estudiar cada paso, un error, dará casi seguro con ejemplares problemáticos, o un resultado irreversible, al tratarse de seres vivos, hemos de aprender a asumir nuestras responsabilidades y saber de la importancia de nuestra labor.
Espero que estas líneas sirvan para explicar, que muchas veces, cuando nos encontramos ante un ejemplar de Shar Pei con problemas de salud, agresivo, con taras genéticas o físicas, sepamos que estos problemas no son necesariamente normales en la raza, sino mas bien, una irresponsabilidad o desconocimiento de sus criadores con la raza.
Articulo elaborado por Marcos Font, GingerPeis Kennel.